Un análisis sorprendente, un libro revelador

LAS DECLARACIONES DE LOS PSIQUIATRAS, PSICÓLOGOS Y FORENSES COINCIDEN PLENAMENTE CON LO EXPRESADO POR PEDRO HERNÁNDEZ-GUANIR EN SU LIBRO “LOS PASADIZOS SECRETOS DE LA MENTE: JOSÉ BRETÓN NO ES UN PSICÓPATA”

Las DECLARACIONES en el juicio de José Bretón (02-07-2013) de los forenses, psiquiatras y psicólogos que lo habían examinado y la versión dada por Pedro Hernández-Guanir, Catedrático en Psicología, en su libro, “Los Pasadizos Secretos de la Mente: José Bretón no es un psicópata” (1ª edición: diciembre de 2012), es de una coincidencia superior al 90% de las afirmaciones, al margen de que el libro explica las razones y origen de ese comportamiento tan desconcertante, tal como se expone a continuación,  de forma alternativa (lo dicho por los expertos, en negrita y seguido de un guión, y lo escrito por P.H. Guanir, en letra normal, precedida de un punto y con mayor sangría).

dos caras

—El médico forense asegura que no hay muchas personas que acumulen tantos rasgos característicos de personalidad como los de José Bretón.

  • Ésta ha sido la razón del libro. “Es una historia que ha despertado desconcierto: ¿Es José Bretón un loco, un enfermo mental, un psicópata? Nada de esto dice el diagnóstico oficial, produciendo malestar, pues la gente necesita contar con una etiqueta que diferencie a Bretón del común de los humanos, incluidos cada uno de nosotros”[…]“Este libro intenta recorrer los pasadizos oscuros de la mente. Tratamos de descubrir las creencias, los moldes mentales (enfoques habituales de interpretar la realidad) y las heridas profundas, que, a modo de magma, provocan comportamientos tan inexplicables como los de José Bretón”.

En principio, el forense responde  contundente: “José Bretón no tiene ninguna patología psiquiátrica, ningún trastorno mental y ningún retraso mental”. Así mismo “rechaza que Bretón tenga algún trastorno de personalidad”. 

  • En este sentido, Guanir escribe que José Bretón no es un psicópata, ni tampoco padece ningún trastorno mental ni discapacidad intelectual…, indicando: “resulta un disparate pretender encontrar una etiqueta psiquiátrica para explicar un hecho abominable. En el intento de diferenciar y separar estos casos de la «gente normal» o común, ellos son también gente normal y común. ¿Dónde está la diferencia?”.
    • o “Estos datos rompen el cliché de que la persona que mata a sus hijos tiene que ser realmente un loco o incluso un psicópata. Puede ser una persona normal que carece de valores éticos o morales para afrontar sus problemas”. […] “Gente normal y común, también padece de obsesiones e, incluso, paranoia”. […] “Es una persona como tantas otras con un alto nivel de autoconvicción (“Idea-Fuerza”) […] ¿Esas ideas-fuerzas son distintas de las que han impulsado las cruzadas, las revoluciones, las guerras, los atentados terroristas o la violencia de pareja?”.

—Bretón “no tiene ninguna causa que le impida conocer la maldad” y “ninguna causa que le impida actuar con conocimiento”. Es decir, “Bretón es plenamente consciente de lo que hace”.

  • Es conocedor del  bien y del mal. “Más que la calificación psiquiátrica de trastornado mental o psicópata, muchos prefieren resaltar el comportamiento aberrante de una persona consciente y responsable, carente de ética”

Bretón tiene “bastantes rasgos acusados de personalidad”. “Lavado compulsivo de las manos” y “es una persona muy metódica”. El psiquiatra define a Bretón por sus “rasgos obsesivos: escrupulosidad al límite, fobias a no poder tocar barandillas, a no poder tocar un banco de la calle…”. El profesional también habla de su “rigidez, exigencia, ser un acaparador…”. 

  • “Son importantes sus tendencias obsesivo-compulsivas, unidas, sobre todo, con sus inclinaciones paranoides para explicar este crimen.”  […] “No se puede llegar a la conclusión de que sea un psicópata, con todas las referencias vertidas, que son muchas, sobre José Bretón, considerando que es una persona sensible, sobre todo, admitiendo un comportamiento disciplinado, metódico, cuidadoso, con limpieza extrema, siendo una persona puntillosa y detallista, hasta el límite de lo obsesivo”.
    • “En este caso, una excesiva preocupación por la higiene y por la salud de los hijos le ayuda a aliviar el miedo que siente ante las propias pulsiones de celos o de odio profundo a los propios hijos.”
    • “Hay en la historia y en la realidad social padres o madres que han matado a sus hijos, o en las consultas psiquiátricas o psicológicas, padres que viven con el miedo obsesivo compulsivo de poder hacer daño a sus hijos, incluso, con el impulso salvaje e irracional de hacerlo”.

—“Bretón no tolera adecuadamente las contrariedades”, declara el psiquiatra.

  • Gran parte de los problemas psicológicos y delictivos nacen de una incapacidad por aceptar la realidad tal y como es. […] “José Bretón no es más que un ejemplo de una persona que mata para querer defenderse y reafirmarse ante el mundo, pero éste es el «cáncer-problema» de muchas personas que sufren ante su permanente Imantación por lo Imposible, clamando: «¿Cómo es posible que…?». Lo peor es que hacen sufrir y hasta matan si sienten que su sufrimiento es a causa de otras personas, especialmente, de las que quieren, sintiéndose víctimas, tirados en la cuneta y sin sentido en la vida”.

Niega evidencia

—Según el médico forense, Bretón “niega los hechos” cuando se enfrenta a “circunstancias adversas”.

  • Molde Mental de Oblicuidad Cognitiva. “Los seres humanos desarrollamos esta capacidad de poder «desconectar», en momentos determinados, nuestras emociones y pensamientos, sobre todo, en situaciones de emergencia. Se trata de estrategias de la mente, como las que desarrollan los moldes mentales de Oblicuidad Cognitiva y Disociación Emocional.”
    • “Todo esto se interpreta como la puesta en funcionamiento de su molde de Oblicuidad Cognitiva. Molde que implica poner el «piloto automático», para seleccionar la información, ignorarla,  desarrollar fantasías, expresar lo opuesto a lo que se siente e inventar ideas y pensamientos que le ayuden a mantenerse alejado para enfrentar las duras circunstancias. Es más, niega la realidad y se convence de que sus argumentos son auténticos, para él es su verdad, llegando incluso a una ideo-polaridad”.
    •  “«Mirar para otro lado» ante una realidad incómoda y, por tanto, evadirse mentalmente en lugar de enfrentarse a ella… [es como] «El avestruz  que mete la cabeza debajo del ala cuando oye los pasos del cazador para no ser cazado. Así no sufre, pero es más vulnerable…”.

—El psiquiatra hace esta observación respecto a Bretón: “Todo lo que se hace en su casa tiene que contar con su visto bueno y todo se le vino abajo antes de la desaparición de los niños”. Bretón es “un hombre desesperado, sin trabajo, que vive de lo que gana su mujer y es criticado como cuida a los niños. Además, su mujer le deja, le abandona”, relata el psiquiatra.

  • “Ruth es el desencadenante del impacto al decidir separarse. José Bretón es la parte impactada al no poder encajar la propuesta. La ruptura le provoca reacciones mentales del tipo «¿cómo es posible qué?», calificando la postura de su mujer como una verdadera declaración de guerra, sintiéndose desconsiderado, despreciado, incluso, aniquilado, al romperse la telaraña que había estado construyendo en los últimos años de su vida”.

—“Es un hombre que está a la desesperada y monta una estrategia de cartas y acercamientos a su mujer que además le falla, lo que hace que se desespere más”- agrega el experto médico.

  • “Según lo que conocemos del caso, parece que José se mueve, tras la ruptura, en distintos objetivos escalonados. Muchos son simultáneos y alternativos, lo que nos hace suponer que su decisión se cristalizó en las últimas horas, aunque hubiera pasado con anterioridad por su mente. ¿Cuáles son estos objetivos que va cocinando?
    • 1) Reconquistar a su mujer (…) José no puede encajar ese «adiós» de Ruth. Es una herida profunda y una convicción poderosa que una mujer le engañe o le abandone.
    • 2) Cambiar personalmente. (…) Su solicitud de rencuentro no la propone José en terreno baldío, sino queriendo sembrar y cuidar la relación. Para ello, está dispuesto a cambiar.
    • 3) Renunciar a lo más hiriente. Incluso se muestra hasta dispuesto a entender que ella comparta su vida con otra persona.
    • 4) Aceptar la pérdida. « ¿Sería bueno desprenderme de las cosas que me recuerdan a ella?»: «Ruth no existe».
    • 5) Garantizar la custodia y futuro de los niños.
    • 6) Atar las condiciones económicas y legales
    • 7) Generar una nueva vida. Si no hay respuesta de Ruth a la carta entregada el día 7, estando a la espera el día 8, se iba a provocar un objetivo que estaba probablemente en la recámara, aunque con varias opciones. Él, esta vez no quiere desaparecer, tampoco puede hacer desaparecer a Ruth, pero si puede hacer desaparecer lo que les une”.

—El psiquiatra rechaza que tenga trastorno mental, pero sí rasgos muy importantes: “el acusado siempre escoge la respuesta que le beneficia más socialmente, como tantísima otra gente”. “Bretón no manipula la realidad sino que escoge las respuestas que más le convienen”.

  • La imagen social y el “deber ser” es una constancia en él: “Bretón, además, es una persona muy preocupada por su imagen social, cuestión que no aparece en los psicópatas. Sirva como ejemplo que, al quedar en situación de desempleo, adoptó el papel de cuidador de sus hijos con dedicación y corrección, preocupado de dar socialmente una buena imagen como padre, tal como le comentó a su mujer” […] “Se considera un buen padre que cuida a los hijos y le gustaría que la gente dijera eso de él. Le preocupa la imagen social, algo que es ajeno al psicópata” […] “Están los propios deseos de destacar, de superar, de cumplir la norma y, por lo tanto, de ganarse el aprecio del padre, generalizado con un fuerte «deber ser»” […] “Proyecta una apariencia amable con extraños, mientras que mantiene su verdadero carácter en ámbitos más íntimos”.

 — “La manipulación no es el rasgo que más le caracteriza”, dice el psiquiatra. “Lo que más destaca es que es un hombre obsesivo, rígido, que ha educado a sus hijos en plan cuartelario”.

  • DISCIPLINA MILITAR, NORMATIVIDAD, IDENTIFICACIÓN CON EL PADRE. “Una identificación exagerada con la propia norma del padre, con su actitud dogmática, rígida, y normativa, lo que le lleva a tomar decisiones como empezar a estudiar derecho, ser militar o guardia civil, profesiones que representan la norma, la fuerza, la voluntad y el poder” […] “Este mismo cumplimiento de la norma y, sobre todo, el trasformar sus pulsiones impropias en adaptación, según las exigencias del padre, le genera comportamientos obsesivos y reiterativos, que le reducen el malestar y la ambigüedad interior, en su lucha entre la admiración y el odio [a su padre].”

—“En su trayectoria siempre se ve que le echa la culpa de todo a los demás”, asegura el doctor.

  • PARANOIDISMO. “Éste es el pensamiento más peligroso de personas, aparentemente, sanas. Especialmente, si son obsesivo-compulsivas con inclinaciones paranoides. Con la obsesión-compulsión se torturan a sí mismas y quieren huir de tanto tormento. Con la paranoia, culpabilizan de sus desgracias a los demás y se convencen de que, desapareciendo éstos, ellos se liberarán de sus males.” […] “José es una persona vengativa. Tiene ánimo de revancha frente a aquellos que considera que le han perjudicado de  alguna manera».

— “En la base de todo —responde el doctor, a respuesta de la abogada de Ruth—está hacer daño a su ex mujer”.

  • Bretón “diseña un plan «a medida» para conseguir un objetivo bien claro: vengarse de Ruth, quitarse un obstáculo de su vida y empezar de cero. Precisamente, a diferencia de un crimen pasional que, generalmente, es espontáneo y con gran descarga emocional, la actuación de Bretón es premeditada y planificada, llegando incluso a desconectar sus emociones” […]
  • “¿Qué buscaba?… ¿Simplemente hacerle daño a Ruth con la pérdida de los niños? ¿Empezar una nueva vida de cero? ¿Evitar que los niños sufrieran la situación del desgarro con que quedaban tras la ruptura? ¿Promover un reencuentro con Ruth en un proyecto común de búsqueda de los niños?

—El psiquiatra asegura que el padre de Bretón le pegaba con una porra hasta los ocho años y que tuvo una enuresis hasta los 14 años (se hacía pis en la cama). Según el psiquiatra, Bretón aceptó bien a su hija porque era muy tranquila. Luego llegó el niño más nervioso. Sin embargo, “él no aceptaba cuidarlos, según su mente rígida de soldado”… “Este hombre con todo lo que es, en cuatro entrevistas, se nos viene abajo, le sale un hilillo de voz y se pone a llorar”, asegura el psiquiatra, que destaca que ocurre cuando “recuerda al padre” y cómo le pegaba. También se derrumbó cuando recordó a sus hijos”.

  • “La figura de su padre es decisiva, por su seriedad, distanciamiento y dureza.” “En una capa mucho más profunda, histórica, están los problemas de exigencia, rechazo y castigo del padre, está la actitud de sometimiento a esa norma, que representa su padre”.
    •  “Hay que considerar que José era el hijo del centro, que era vivaracho y que su padre le pegaba con la correa del cinturón, aunque él lo justifica porque era «el más revoltoso» de los tres hermanos. Este hecho crea en él un sentimiento de inferioridad y un elemento comparativo, tanto con su hermana mayor, como con su hermano pequeño. Estos celos claramente eran detectados por la familia, y se evidenciaban en los terrores nocturnos y la enuresis que sufría, haciendo que se orinara en la cama hasta los 14 años.
    • Todo esto indica sus conflictos de inferioridad, vulnerabilidad, temor y, posiblemente, celos respecto al padre y competitividad con los de al lado, luchando por el refugio en su madre.
    • Este mismo esquema, por lo tanto, se repite en su vida adulta, donde Estanislao puede representar, en la mente de Bretón, a su padre, y los niños a sus propios hermanos”.

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—La psicóloga asegura que Bretón tiene una gran “capacidad de control sobre sus emociones”.

  • En la pregunta de la escala de Hare (PCL), ¿Falta de control sobre la conducta?,  la respuesta ha sido: “No consta, más bien, aparece, como super-controlador, planificador, sistemático y minucioso”.

—Por otra parte, el forense indica que “El nivel de control de las emociones de Bretón es muy alto pero cuando él cree que tiene un beneficio”.

  •  “(…) Es una persona extraordinariamente adaptativa que se forja un carácter fuerte y una voluntad firme para superar sus propios impulsos y su propia debilidad, en contraste con sus propias pulsiones sexuales, de ira o de celos”.
    • “Lágrimas de impotencia. La ruptura en ambos casos le rompe la vida. «Cuando lo dejamos yo le vi llorar muchas veces» comentaba la  ex-novia de José. Para nosotros, la imagen que tiene de su mujer es propio de un apego inseguro en la infancia, el que pretendió encontrar en su madre”.
    • “Cuando se quiebra el muro de contención. Especialmente cuando hay una alta contención, es decir, una acumulación excesiva de emociones y de pulsiones, y, como el muro de una presa, se derrumba con grandes inundaciones, el agua se dispara y arrasa los terrenos. A Bretón, el muro de contención de la presa empieza a resquebrajársele cuando Ruth le comunica que quiere separarse. Ante esto, él intenta hacer un plan racional que controle su propio desbordamiento y parece conseguirlo,  aunque, para ello, llegue a soluciones monstruosas.”
    • “En realidad, José no puede encajar ese «adiós» de Ruth. Es una herida profunda y una convicción poderosa de que una mujer le engañe o le abandone. Del primer desengaño sobrevino una tentativa de suicidio. De este segundo, una tormenta arrolladora.”

— “Este hombre no es que sea frío, se dispara. Aquí (en el juicio) sí tiene esta postura y parece que no va con él. A mí me gustaría saber cómo estaría en casa ya que sus problemas de personalidad, no en un juicio sino en su casa”.

  • “Las personas, como Bretón, pueden aprender a no sentir, porque en algún momento fue necesario, para defenderse del sufrimiento o del malestar ante la presencia de hechos desagradables” […] “Bretón necesita poder mantener enterrado un conflicto emocional tan caótico como el que ha soportado en su vida, en el que, por una parte, se identifica con la normatividad paterna y, por otra, con la agresividad contenida; en el que, por una parte, vive los celos hacia sus propios hijos y, por otra, la dedicación a ellos; en el que busca a Ruth como refugio y, a la vez, le provoca irritabilidad su «ingenuidad» y su dependencia hacia otras personas… Mantener todo esto le obliga a desarrollar una fuerte disociación emocional para cerrar la «llave de paso de sus emociones».” […]“Esta anestesia tiene dos funciones, una, para actuar fríamente, anestesia de ejecución, y otra, para resistir serenamente, anestesia de confrontación. Ésta última, evitando debilidad y asumiendo el autoengaño de no ser responsable de la acción y, por lo tanto, de negar todos los aspectos que se le imputan”.

— “Después de fracasar su estrategia de acercamiento, este hombre puede que recurra a utilizar a los niños para que su mujer vuelva con él simulando un rapto para buscar a los pequeños juntos”. El psiquiatra asegura que se trata de “una elucubración”.

  •  “La imagen idílica de los McCann. El pensamiento de José Bretón, en este momento tiembla como un pajarillo en una rama. Es ilusionante lo que se le acaba de ocurrir, pero también es muy complicado y peligroso… Literariamente lo podría expresar así: «Será una búsqueda conjunta, una espera inacabable, la podré ver inquieta, podré sentir sus lágrimas, compartir juntos el mismo dolor… Ella estará de nuevo conmigo. Seremos siempre dos personas unidas por un mismo dolor… En este momento el dolor es lo único que nos puede unir. Cuando pienso esto, me enternece la imagen maravillosa de sufrimiento, unión y lucha de los McCann».
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“Policía sombra”: “Bretón demostró una gran disciplina mental”

El diagnóstico audaz de Pedro Hernández-Guanir, en su libro “Los Pasadizos Secretos de la Mente”, dónde indica que José Bretón “no sería tanto un psicópata, sino una persona con un alto nivel de autoconvicción y normatividad que le lleva a ser obsesivo”, se va confirmando en el juicio.

En este caso, el “policía sombra” señala que “Bretón demostró una gran disciplina mental” durante el tiempo en el que la Policía le seguía sus pasos. El agente sombra que estuvo con él dice que nunca ha encontrado un caso así, el de un padre que aparentemente ha perdido a sus dos niños, pero parece tranquilo.

 Policía sombra

A este respecto, Hernández-Guanir señalaba en su libro: “No se puede llegar a la conclusión de que sea psicópata […] sobre todo, admitiendo un comportamiento disciplinado, metódico, cuidadoso, con limpieza extrema, siendo una persona puntillosa y detallista, hasta el límite de lo obsesivo”, comportamiento que se aleja del perfil de un psicópata.

“Bretón”, señala el autor del libro, “en el intento de controlar el mundo interior revuelto […] trata de resolver los problemas con el pensamiento, preocupándose exageradamente y de forma reiterativa, tal como representa el molde mental Hipercontrol Anticipatorio, […] el hábito de darle vueltas una y otra vez a las cosas, como una mecedora siguiendo en el mismo sitio”. “El excesivo orden exterior y la agitación mental, en el intento de aplacar el desorden interior, le genera más obsesión y preocupación”.

Además, indica, parece tener muy marcada “su capacidad para el logro, la fuerza de voluntad y, también, la tozudez y el autoengaño”. Escribe Guanir, “Bretón es una persona que se siente capaz, se da razones y se convence a sí mismo de la importancia que tiene llevar a cabo una acción de esta envergadura. Se implica profundamente a través de esa fuerza interna de convicción que le impulsa hacia la realización de su objetivo”.

En las explicaciones, el autor alega, que este comportamiento, “toma más sentido al identificar a su padre con la norma, simbolizada por la disciplina militar; este mismo cumplimiento de la norma y, sobre todo, el trasformar sus pulsiones impropias en adaptación, según las exigencias del padre, le genera comportamientos obsesivos y reiterativos”.

¿Por qué Bretón cambió su comportamiento en el juicio cuando apareció su padre?

José Bretón y su Padre

La reacción preocupada y solícita de José Bretón hacia su padre en el juicio, y la actitud de alejamiento e indiferencia de su padre, podemos comprenderla mejor a través de lo escrito por Pedro H. Guanir.

  • La personalidad de José Bretón es misteriosa, obsesiva y compulsiva… pero ¿cuál es su similitud con la mente de Abraham, el padre del pueblo judío? ¿Qué ocurre con las mentes obsesivas compulsivas?
  • José se considera, de niño, inquieto y revoltoso, aunque también, según otros, tímido, resentido y receloso. La figura de su padre es decisiva, por su seriedad, distanciamiento y dureza.
  • Es cierto que era pequeño y vivaracho, pero también estaba la figura solemne, silenciosa y castigadora de su padre, Bartolomé, de quién se dice que le daba cintarazos a su hijo.
  • Este hecho crea en él un sentimiento de inferioridad y un elemento comparativo, tanto con su hermana mayor, como con su hermano pequeño. Estos celos claramente eran detectados por la familia, y se evidenciaban en los terrores nocturnos y la enuresis que sufría, haciendo que se orinara en la cama hasta los 14 años.
    • Se siente infravalorado y débil, pero, al mismo tiempo, desarrolla una gran voluntad, fruto de sus férreas convicciones, con afán de superación, impidiendo dejarse someter. Para ello, intenta cumplir la norma y agradar a su padre, a pesar del rencor y rabia.  

¿Cómo maneja un niño su ambivalencia?

Este es el verdadero magma que necesita una salida al exterior.

  • Esta salida se concreta primero, en una identificación exagerada con la propia norma del padre, con su actitud dogmática, rígida, y normativa, lo que le lleva a tomar decisiones como empezar a estudiarderecho, ser militar o guardia civil, profesiones que representan la norma, la fuerza, la voluntad y el poder. No quiere decir que todas las personas que son militares tengan que vivir este tipo de pulsiones, pero sí suele ser frecuente que la gente canalice y sublime sus pulsiones más irracionales a través de comportamientos  muy religiosos o normativos.
  • Sin embargo, esta decisión, no cubre suficientemente estas pulsiones, por lo que tiene que tapar agujeros o hacer equilibrios de otra forma. ¿Cómo? Lo mismo que el magma del volcán: estremece una y otra vez la tierra, estos movimientos son indicadores de que el magma está vivo, está bullendo. Lo mismo ocurre con lo que vulgarmente la gente llama «manías». Especialmente la manía de limpiarlo todo, de no ensuciarse, de no contaminarse.
  • ¿Por qué tanto miedo a la suciedad? Ese símbolo externo es clara señal de la suciedad que le atribuye a sus pulsiones. En concreto ¿Por qué le agobia y le irrita tanto que sus hijos se lleven algo sucio a la boca?

Compensando las pulsiones dañinas

  • […] Como confiesan muchas personas respecto a sus hermanos pequeños o hijos, les aterroriza la idea de poder hacerles daño, y entonces lo compensan con una preocupación excesiva por la salud y la higiene de sus hijos. Esto no tiene porque ser siempre de la misma forma pero si es reflejo de lo que viven  muchas personas con conflictos similares.

Cuando se quiebra el muro de contención

  • No obstante, todos esos equilibrios compensadores para estabilizar y evitar las pulsiones más irracionales, salvajes y profundas, no siempre tienen éxito. ¿Cuándo no tienen éxito? Especialmente cuando hay una alta contención, es decir, una acumulación excesiva de emociones y de pulsiones, y, como el muro de una presa, se derrumba con grandes inundaciones, el agua se dispara y arrasa los terrenos.
  • A Bretón, el muro de contención de la presa empieza a resquebrajársele cuando Ruth le comunica que quiere separarse. Ante esto, él intenta hacer un plan racional que controle su propio desbordamiento y parece conseguirlo,  aunque, para ello, llegue a soluciones monstruosas.

Esquema de los papales contradictorios que fue desarrollando José Bretón desde el seno familiar

Comienza el juicio a José Bretón

Hoy, 17 de junio de 2013, ha dado comienzo el juicio a José Bretón, acusado de asesinar a sus dos hijos, y para el que la Fiscalía y la acusación particular solicitan penas de prisión que suman 40 años.

José Bretón se enfrenta a partir de este lunes al juicio por el presunto asesinato de sus dos hijos y a la petición de una pena de cuarenta años de prisión

José Bretón se enfrenta a partir de este lunes al juicio por el presunto asesinato de sus dos hijos y a la petición de una pena de cuarenta años de prisión

La primera sesión del juicio ha concluido con la elección del jurado que estará compuesto por una mayoría de mujeres (siete mujeres y dos hombres) lo que parece favorable para la acusación.

La fiscal del caso, María Ángeles Rojas Delgado, recalcó a los miembros del jurado su postura: “Tengo la convicción de que conocemos al autor de los hechos. No tengo la más mínima duda, a través de las pruebas que se han recopilado, de que los mató de la forma más cruel posible, llevándolos a la finca alejados de miradas extrañas. Una vez que consumó su acción, trató de hacerlos desaparecer en la hoguera, quemándolos en un fuego con unas temperaturas altísimas”.

Tras la elección del jurado, José Bretón entró en la sala de la Audiencia Provincial, con actitud vigilante y semblante serio, aunque tranquilo, como un espectador que observa desde fuera, con cierta distancia emocional.

Mañana tendrá lugar la esperada declaración de José Bretón, el cuál deberá responder a las preguntas de todas las partes. Según su abogado defensor, éste seguirá defendiendo que sus hijos siguen vivos y que se perdieron en el parque. La falta de la prueba contundente del ADN será el principal argumento de la defensa para sembrar dudas sobre su culpabilidad.

La expectación sobre el comportamiento de Bretón durante el juicio es alta. En el programa ‘Espejo Público’ de Antena 3, han desvelado que en los últimos meses, el presunto asesino de Ruth y José, ha estado leyendo algunos libros de autoayuda para prepararse para ser convincente durante el juicio. Estos son algunos de los títulos: ‘ Cómo convencer’, ‘Cómo hablar en público’ o ‘Cómo dar credibilidad’, lo que hace pensar que tiene planeado cómo actuar en los próximos días.

Todo apunta a que en el juicio seguirá controlando sus emociones, manifestando total frialdad y distancia, y manteniendo un guión bien aprendido.

Al respecto Pedro Hernández Guanir puntualiza que  “Bretón no se derrumbará, la única forma de hacerlo es ante su padre, ante una figura paterna como el capellán de la cárcel con el que lloró o ante una persona masculina que la sienta cómplice y le pulse en sus fibras emocionales.”